La Virgen María dio a luz a Jesús en Belén de Judea en Palestina. Al nacer, los magos predicaron a la gente de la ciudad, declarando que Jesús era el elegido y que, «según las profecías» que habían visto en las estrellas, se convertiría en el próximo rey de los judíos. Al enterarse de la noticia, el rey Herodes se sintió abrumado por el terror ante la posibilidad de perder su trono. Decidió que matar a Jesús era la única forma de proteger su estatus real.
En un sueño, Dios ordenó a José, el carpintero, que escoltara a Jesús y su madre a Egipto, donde encontrarían refugio. Tanto las tradiciones occidentales como las orientales coinciden en que el método de transporte más probablemente utilizado por la sagrada familia en su viaje a Egipto habría sido un burro. En esta situación, la Virgen María habría estado sentada en el burro, sosteniendo al niño Jesús en sus brazos y José habría caminado a su lado, liderando el camino.